La facilitadora Vianey Illescas sugiere mientras dura el receso que las y los docentes de su Guía del Participante resuelvan el ejercicio (que también se debe hacer durante la sesión) y que es el que se denomina: Estilos preferidos de contender.
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Los y las docentes hacen este ejercicio mientras ingieren sus alimentos. La facilitadora Vianey sólo pregunta si ya han terminado la actividad y a continuación les solicita a l@s participantes que guarden los materiales.
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Mientras por la señal televisiva Ma. Teresa Almada da las indicaciones para que se lleven a cabo con l@s docentes del auditorio EDUSAT, l@s maestr@s en Xalapa continúan con el ejercicio de los refranes. Una vez terminado este ejercicio la facilitadora propone que se lo lleven. Y a continuación el facilitador Héctor Leonel Reyes Mora utiliza una actividad denominada “El ocaso de Alba”, para revisar con el grupo el tema de la responsabilidad en la toma de conciencia y en la construcción de una mejor convivencia escolar.
Actividad “El ocaso de alba”
Sintiéndonos responsables
(Adaptación tomada del libro electrónico: La Convivencia Escolar, qué es y cómo abordarla, Programa Educativo de Prevención de Maltrato entre compañeros y compañeras. AUTOR Rosario Ortega Ruiz y colaboradores. EDITA Consejería de Educación y Ciencia.)
Justificación
Esta actividad pretende que todos l@s docentes analicen sus comportamientos y actitudes ante los alumn@s en distintas situaciones, incluyendo los posibles casos de maltrato. En este supuesto, se hará hincapié en promover actuaciones de apoyo a las víctimas potenciales, ya que los espectadores/as del maltrato tienen un serio papel en la solución o la continuidad de estos problemas, y pueden contribuir a la ruptura del vínculo nefasto que se crea entre víctimas y agresores.
Objetivos
– Desarrollar la capacidad de análisis ante los distintos conflictos que puedan surgir en el aula.
– Concienciar al grupo de docentes de que todos somos responsables, en mayor o menor medida, de la existencia de estas situaciones.
– Fomentar la cooperación a través del trabajo en grupo.
Secuencia de tareas
Tarea individual
Se reparte un texto a cada docente. Lo leen y responden a las siguientes preguntas:
– ¿Qué te parece la historia de Alba?
– ¿Con qué personaje te identificas?, ¿por qué?
– ¿Crees que se podría hacer algo para que nadie se sintiera como Alba?, ¿qué?
– ¿Qué crees que debería haber hecho Rosario?
– ¿Se siente culpable Rosario? ¿Por qué?
Tarea de grupo cooperativo
Cada miembro lee sus respuestas y realiza un listado de pautas de actuación para remediar el problema que plantea la historia. Al menos cada docente propone una pauta de actuación que se anota en una pequeña lista por equipo. No sirve sumar la aportación de cada uno, sino que toman un acuerdo con la aportación que llevan a la plenaria del aula.
Tarea de grupo aula
Cada grupo expone a los compañeros/as sus aportaciones y un@ de ell@s las escribe en una cartulina u hoja de rotafolio. Cuando estén todas escritas, se realiza un consenso para averiguar qué medidas son mejores o de mayor importancia. Con las diez más votadas, se realizará el Decálogo de Convivencia del grupo. Éste queda expuesto en la pared de enfrente en lo que dura la sesión.
Material, ejemplos y sugerencias
Material
Texto para la tarea individual: “El Ocaso de Alba”:
Alba era una chica divertida y encantadora, a todo el mundo le agradaba, pero todos se dirigían hacia ella con una actitud diferente, simplemente por ser Alba Perla. Ella aceptaba todo, nunca se enfadaba. Siempre sonreía con esos ojillos que desprendían gratitud. Sin embargo, para todas las alumnas de sexto semestre era nuestro chivo expiatorio, nuestra víctima perfecta. A veces, incluso parecía feliz mientras soportaba nuestras pesadas bromas a cambio de pertenecer a nuestro grupo.
En ningún momento nos habíamos puesto de acuerdo para tratarla así, ni siquiera habíamos hablado sobre su ropa corriente, ni sobre su mal gusto para arreglarse el pelo. Pero un día, una de nosotras comenzó: “¿Se han fijado en su falda morada?, ¿les han contado de las cochinadas que hace con ese chico?...” Las demás continuamos desahogándonos y contando todo lo que, sin duda, siempre habíamos pensado. Ahí no quedó la cosa. Nuestra relación con Alba terminó un treinta de junio, cuando los chicos de sexto nos invitaron a una fiesta que organizaban para el viaje de fin de curso.
Alba estaba entusiasmada; era la primera vez que su madre la dejaba ir a una fiesta. Entonces pasó algo terrible: no recuerdo quién fue, pero, varios días antes de la fiesta, alguien dijo: “Alba no puede venir con nosotras; con las fachas que lleva, no ligaremos. Tenemos que deshacernos de ella”. ¿Cómo se lo diríamos? No sé por qué, pero, como siempre, me tocó comunicárselo.
Durante un cambio de clase, estábamos discutiendo sobre el vestido que nos íbamos a poner y de repente, ¡oh, no!, Alba se acercaba. Todas me dijeron: “Ahora, chica, es tu turno”. No sabía cómo hacerlo, ella venía hacia nosotras sonriendo y yo la miraba seria, pero no se daba por aludida, “¿por qué me lo pone tan difícil?” –pensé–, llegó hasta mí y me preguntó “¿hay algún problema?”. Me quedé en silencio, mientras las demás seguían hablando, aunque, en realidad, estaban pendientes de lo que yo iba a decir, y, sin saber cómo, dije: “Lo siento Alba, no puedes venir a la fiesta”. Ella me miró fijamente y, en un segundo, sus ojos se empañaron y brillaron como diamantes; las lágrimas empezaron a resbalar por sus mejillas blancas. ¡Qué horror! todavía la estoy viendo. Se volvió sin decir nada, sin pedir explicaciones. Fue la última vez que la vi, nunca más volvió al colegio.
Ahora, treinta años después, sigo pensando en ella, y me encantaría no haber hecho lo que hice, pero ya no tiene remedio. Sólo sé que nunca más he tratado a nadie de esa manera; que en cada persona marginada veía su cara e intentaba remediar lo sucedido. Quisiera poder encontrarla, explicarle lo mal que aún me siento y pedirle disculpas. Pero, como supongo que eso no será posible, me contentaré con terminar con unas líneas dedicadas a Alba:
Alba, quiero que sepas que nunca he sido una santa. A lo largo de mi vida he cometido muchos errores, pero estoy segura de que no he vuelto a traicionar conscientemente a nadie como te lo hice a ti, y espero no volver a hacerlo.
Rosario (45 años).
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El grupo de docentes lee en silencio el texto El Ocaso de Alba, pasado el tiempo necesario para ello inician a responder las cuestiones sugeridas, cada un@ lo hace de manera individual, después se procede a integrar a los diferentes equipos, que quedan de la siguiente manera:
Equipo 1: Mtr@s. Alejandra Alarcón Pérez, Irasema Azuara Ponce, Leonardo Sánchez Jerónimo, Juan Francisco Aguilar Barrionuevo, Leticia Elide Hernández Molina, Daniel Monterrubio Nava, Alfredo Fernández Arriola.
Equipo 2: Mtr@s. Raúl Francisco Ramírez Loyo, Indira Viridiana Rivera Campos, Ana Isabel Portilla Bernabé, Leticia Quiroz Alcázar, Wendy Eugenia López G.
Equipo 3: Mtr@s. Carlota Salazar Rodríguez, Obdulia Aguilar Fernández, Ma. Del Socorro Pérez Y Pérez, Antonio Chacón Y Peña, Manuel Francisco Aguas Hernández.
Equipo 4: Mtr@s. Elidé Bermúdez Betancourt, Liliana Lobato García, Eiichi César Yoshida Márquez, América Leticia Teresa Galván Del Castillo, Zulma Edith Flores Zavaleta.
L@s participantes ya integrados en sus respectivos equipos dialogan acerca del texto y en verdad que se les nota y escucha impactados por el contenido. Cada participante comparte con los demás sus respuestas a las preguntas acerca del texto leído. Una persona del equipo anota en una hoja blanca de rotafolios al menos una pauta de actuación por participante.
Ahora cada equipo nombra a una persona que pasa al frente del grupo para compartir los resultados de sus diálogos. Ofrece al grupo en plenaria las pautas de actuación que resuelve, de acuerdo con sus propuestas, situaciones como la descrita en el ocaso de Alba; de hecho algunos maestros y algunas maestras al leer el texto expresan reconocimiento de la situación, la sienten cercana porque la han vivido en sus planteles. En realidad los conmueve la historia de Alba.
Cada equipo nombra a un/a representante que asa al frente del aula y expone apoyado/a en su hoja escrita las pautas de actuación que juzgan convenientes para resolver este tipo de situación escolar.
Por el Equipo 1 pasa al frente la maestra Alejandra Pérez, quien expone los siguientes puntos:
1.- Pláticas individuales.
2.- Dinámicas grupales.
3.- Aplicación de tests.
4.- promoción de valores.
5.- Canalización profesional.
Por el Equipo 2, estas son las pautas de actuación sugeridas por ellos, y expuestas por la maestra Irasema Azuara:
1.- Sensibilización.
2.- Aceptación.
3.- Autoestima.
4.- Respeto.
Por el Equipo 3 estas son las pautas de actuación sugeridas por ellos, y expuestas por el maestro Raúl Ramírez Loyo:
1.- Fortalecer la sensibilidad entre los docentes para tratar a los alumnos como seres humanos.
2.- Aplicación de sociogramas y dinámicas de integración a nivel grupal.
3.- Detectar y canalizar a los alumnos (as) en situaciones de conflicto (sic) al área correspondiente.
4.- Crear una cultura de respeto.
Por el Equipo 4 estas son las pautas de actuación sugeridas por ellos, y expuestas por la maestra Liliana Lobato:
1.- Involucrarse.
2.- Confrontación.
3.- Sensibilidad.
4.- Acuerdos/solución.
5.- Autoestima.
Una vez que se comentan a través de una participación muy activa por parte de los y las docentes, el facilitador propone que se genere un decálogo al jerarquizar de alguna manera las pautas de actuación viendo que por ejemplo la canalización es un aspecto en el que han aterrizado al menos dos equipos; sucede igual con el tema la necesaria sensibilización que es parte de la inteligencia emocional necesaria en sus aspectos empáticos para valorar y comprender a quien sufre discriminación y es objeto de burla y agresiones por parte de los demás, como es el caso de Alba; también la idea acerca de generar acuerdos es parte de algo que encuentra resonancia en los y las docentes.
DECÁLOGO DE CONVIVENCIA Y VALORES
1.- Autoestima.
2.- Sensibilización.
3.- Cultura de respeto.
4.- Empatía.
5.- Otredad.
6.- Ser contenedor.
7.- Generar acuerdos.
8.- Comunicación.
9.- Asertividad.
10.- Mostrar humildad: identificar posibles casos y canalizarlos.
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En un receso después de esta actividad se toma el acuerdo de festejar a los papás, a los maestros que son padres por ser la fecha muy cercana a la celebración del Día del Padre; así que como es costumbre los docentes parten el pastel y toman refrescos.
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Después del festejo la Coordinadora Estatal Mtra. Olivia Aguilar Dorantes, aplica un formato a las y los docentes con el fin de evaluar el desempeño hasta el momento de l@s facilitador@s.
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DRAMATIZACIONES
La actividad que sigue en esta sesión es coordinada por la facilitadora Vianey Illescas y se trata de unas dramatizaciones donde se les solicita a las y los docentes que se conformen nuevamente por equipos y que cada uno de los lleve a cabo una dramatización diferente Los equipos que se forman son los siguientes:
Equipo 1: Mtr@s. Zulma Edith Flores Zavaleta, Juan Francisco Aguilar Barrionuevo, Obdulia Aguilar Fernández, Leticia Quiroz Alcázar, Daniel Monterrubio Nava.
La situación que les propone la facilitadora es La Negociación.
Aquí el grupo plantea una situación lamentablemente muy común en el medio educativo y se trata de un conflicto que puede desembocar en violencia física, se trata de una pleito entre el novio de una alumna y otro chico que anda difundiendo chismes en torno ella, o a la pareja en sí, y la salida que se propone, por parte de la directora de la escuela, es que dialoguen y aclaren esa situación.
Equipo 2: Mtr@s. Eiichi César Yoshida Márquez, Manuel Francisco Aguas Hernández, Ana Isabel Portilla Bernabé, Carlota Salazar Rodríguez, Leticia Elide Hernández Molina.
La situación que se les propone es que expresen a través de un juego dramático la evasión como una manera de enfrentar el conflicto; aquí se trata de una falsa salida, pues la evasión no resuelve un conflicto sino que lo pospone y puede llegar a empeorarlo; de esta manera el grupo decide actuar involucrando a la facilitadora al cuestionarle acerca de una aclaración respecto a la instrucción recibida por el grupo (tratar el tema de la evasión) y viendo que la facilitadora duda un poco el grupo decide abandonar el aula y allí descansa el motivo principal de su actuación: el evadir, el no dialogar para aclarar la situación. Digamos que aquí el trabajo del equipo fue a través de una especia de metalenguaje, ya que aparte de implicar a la facilitadora, y además sorprenderla, aunque no sólo a ella sino a todo el grupo restante, y al otro facilitador, al final se pudo ver lo complicado de una situación cuando una parte protagonista decide evadir el conflicto y escurrirse como hicieron en este caso.
Equipo 3: Mtr@s. Antonio Chacón Y Peña, Liliana Lobato García, Irasema Azuara Ponce, María Mercedes Salas López, Indira Viridiana Rivera Campos, Raúl Francisco Ramírez Loyo.
La situación sugerida para actuar es la de resolver un conflicto a través de la votación.
Aquí las y los participantes actúan un conflicto de tipo sindical donde uno de los miembros decide optar por seguir las ideas de un grupo diferente al suyo, porque siente que ya no lo representan; bueno, en palabras coloquiales se trata de una escena de grilla sindical donde efectivamente unos y otras pasan a bandos diferentes en medio de ofrecimientos que perpetúan los esquemas del rejuego sindical muy a la mexicana.
Equipo 4: Mtr@s. América Leticia Teresa Galván Del Castillo, Claudia Ivonne Tiburcio Guerrero, Leonardo Sánchez Jerónimo, Alfredo Fernández Arriola, Ma. Del Socorro Pérez Y Pérez, Alejandra Pérez Alarcón.
La situación que aquí se escenifica es cuando Alejandrita llega al grupo y sus compañer@s discuten si la integran a una actividad; una de las compañeras le explica a Alejandrita quiénes son sus amigos, que quieren hacer una fiesta el fin de semana. Alejandrita explica que no la dejan ir a fiestas. Aquí el motivo principal es que un compañero de ella quiere seducirla y en verdad que esta situación es la más abierta a la interpretación ya que todo deriva en cierto desorden, es como si lo que pretenden escenificar las y los docentes es que la indefinición es caótica y no da lugar a nada claro.
Una vez que han dramatizado esas situaciones la facilitadora les pregunta acerca de cómo se sintieron y se abre un diálogo interesante al respecto.



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